¿Cómo puede este once quedarse fuera del Mundial?

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Munidal 2026

El Mundial 2026 será el más grande de la historia, con 48 selecciones y una sensación general de que “estarán todos”. Pero no es verdad. Como en cada edición, hay ausencias que duelen… y este año, algunas son directamente difíciles de explicar. No hablamos de jugadores secundarios, sino de auténticas estrellas mundiales que, por culpa de sus selecciones, se quedarán sin el mayor escaparate del fútbol.

Si juntáramos a los mejores que no estarán, saldría un once capaz de competir por el título. Y eso ya dice mucho del nivel, y también de las grietas, del fútbol internacional actual.

 

Portero: un muro fuera del escaparate

En la portería, el nombre es claro: Jan Oblak. Durante años ha sido considerado uno de los mejores porteros del mundo, pieza clave del Atlético de Madrid y sinónimo de fiabilidad bajo palos. Sin embargo, Eslovenia no ha conseguido dar el salto competitivo necesario para estar en el Mundial.

No es un caso aislado, pero sí uno de los más llamativos: un portero de élite mundial sin torneo. Y en una competición corta, donde los detalles marcan diferencias, un perfil como el suyo podría cambiar eliminatorias enteras.

 

Italia, el gran agujero del torneo

Si hay una ausencia que define este Mundial, es la de Italia. La Selección de fútbol de Italia vuelve a quedarse fuera, algo que hace apenas unos años parecía impensable tras ganar la UEFA Euro 2020.

Y lo más duro no es solo la ausencia del equipo, sino el talento que se pierde. Defensivamente, nombres como Alessandro Bastoni, Riccardo Calafiori o Federico Dimarco representan el presente y el futuro de la defensa europea. Jugadores modernos, técnicos y con salida de balón, que perfectamente podrían ser protagonistas en cualquier selección favorita.

La sensación es clara: no es una Italia en decadencia total, sino una que no ha sabido competir en los momentos clave. Y el Mundial pierde con ello.

 

Un centro del campo que ganaría partidos

Si miramos al centro del campo, el nivel de los ausentes es incluso más impactante. Sandro Tonali, Dominik Szoboszlai y Khvicha Kvaratskhelia forman una línea con creatividad, llegada y desequilibrio.

Aquí hay algo interesante: no todos se quedan fuera por el mismo motivo. En el caso de Italia, es un fracaso colectivo. En otros, como Hungría o Georgia, simplemente el nivel competitivo de sus selecciones no alcanza para clasificarse… aún. Pero eso no quita que estemos hablando de jugadores diferenciales en clubes de primer nivel europeo, capaces de decidir partidos grandes. Verlos fuera del Mundial es, directamente, una anomalía.

 

Delanteros top… pero sin Mundial

Y llegamos al punto más llamativo: el ataque. Porque es muy poco habitual que tres delanteros de élite mundial se queden fuera al mismo tiempo.

Robert Lewandowski, leyenda viva del gol; Victor Osimhen, uno de los nueves más dominantes físicamente del fútbol actual; y Dušan Vlahović, referencia ofensiva en Europa.

Que ninguno de ellos esté en el torneo rompe un poco el relato de “los mejores contra los mejores”. Porque no lo serán todos. Y esto afecta incluso a la narrativa del propio Mundial: faltan referentes, faltan duelos y faltan historias que podrían haber sido icónicas.

 

Un banquillo que sería titular en cualquier selección

Por si fuera poco, el “equipo B” de ausentes tampoco se queda atrás. El nivel de fondo es tan alto que jugadores como Gianluigi Donnarumma, Benjamin Šeško o Rasmus Højlund podrían entrar sin problemas en muchas selecciones mundialistas.

Esto refuerza la idea principal: no es un problema de talento individual, sino de estructuras colectivas, generaciones mal sincronizadas o simples detalles en fases de clasificación.

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Conclusión

El Mundial 2026 tendrá un nivel altísimo, sí. Pero decir que estarán todos los mejores es engañarse.

Falta una potencia histórica como Italia, falta uno de los mejores porteros del mundo, faltan delanteros top y perfiles diferenciales como Kvaratskhelia. Y eso, incluso con 48 selecciones, no debería ser normal. El fútbol de selecciones sigue teniendo algo imprevisible: no siempre pasan los mejores, sino los que mejor compiten en el momento justo. Y este XI de ausentes es la prueba más clara.