Liverpool vs Manchester City (Premier League): cuotas y apuestas 08.02.2026


Partidazo en Anfield con dos equipos que, incluso cuando no están finos, suelen convertir este cruce en un duelo de ritmo alto y muchas situaciones de área. Liverpool llega en zona europea pero con presión por acercarse a Champions, y el City llega arriba peleando por el título, así que el contexto competitivo es máximo y no hay margen para especular demasiado.
La clave, para mí, está en el guion: si el City logra instalarse con posesión, obligará a Liverpool a correr y a defender en bloque medio-bajo; si Liverpool encuentra transiciones, el partido se rompe y aparecen goles, córners y acciones “de pánico” (faltas tácticas, amarillas, etc.). En este tipo de partidos, suelo fiarme más de mercados de goles que del 1X2 puro.
Liverpool
Liverpool llega con una temporada algo irregular en liga, pero con señales claras de que en Anfield sube el nivel competitivo. Cuando juega en casa, aprieta más arriba, roba más rápido y convierte el partido en un intercambio que favorece a sus atacantes. En los últimos encuentros ha alternado resultados, pero lo importante es que ofensivamente ha recuperado pegada y eso se nota en la facilidad con la que genera ocasiones cuando puede correr.
En ataque, me fijo mucho en dos cosas: 1) la amenaza constante en transición y 2) la capacidad de castigar el lado débil del rival. Liverpool, si consigue que el City pierda una pelota en salida o en una circulación arriesgada, llega con poca conducción y mucha verticalidad. Ahí es donde más daño hace. Además, con un delantero “fijador” enchufado y un par de extremos/mediapuntas que atacan el espacio, siempre tiene una jugada de gol en la recámara aunque el partido no lo esté dominando.
Donde veo el punto sensible es en el carril derecho. Liverpool ha arrastrado bajas/condicionantes ahí y, contra el City, eso es un foco: Guardiola suele buscar pasillos interiores y sobrecargar el lado donde el rival sufre en retornos. Si Liverpool no ajusta bien coberturas (sobre todo cuando sube su lateral), puede conceder centros atrás y segundas jugadas peligrosas.
En resumen: si Liverpool mantiene el partido vivo y puede alternar presión con transiciones, me gusta mucho su cara competitiva. Si se ve obligado a defender demasiado tiempo cerca de su área, sufre más y se expone a que el City lo encierre.
Manchester City
El City llega arriba, con esa sensación típica de equipo grande: a veces no brilla, pero siempre compite. Su principal fortaleza sigue siendo el control: te hace correr, te obliga a decidir bajo presión y, cuando te hunde, te va desgastando con circulación hasta encontrar la grieta. Y arriba, con un “9” de élite, cualquier balón suelto en el área se convierte en medio gol.
Dicho esto, yo pongo el asterisco en la parte defensiva. En las últimas semanas el City ha tenido que gestionar lesiones/rotaciones en la zaga y eso se suele traducir en algo muy concreto: concede más situaciones de área que el City “perfecto” de otras temporadas. No porque sea un equipo frágil, sino porque cuando no están todas las piezas finas, sufre más defendiendo transiciones largas y carreras hacia atrás. Y en Anfield eso es veneno.
También me interesa el manejo emocional del partido: si el City marca primero, puede llevarlo a su terreno (posesión, pausas, ataques largos). Pero si encaja pronto o el partido se vuelve ida y vuelta, no es raro que se vuelva más “humano” atrás. Por eso, cuando apuesto al City en un partido así, prefiero mercados que dependan de su capacidad para generar (marcar, goles totales) antes que confiar en una portería a cero.
Arbitro: Craig Pawson
Craig Pawson suele ser un árbitro de perfil más bien moderado en tarjetas para lo que es la Premier: no es de los que rompe el partido con amarillas tempranas, y muchas veces deja jugar y castiga más por acumulación o por acciones muy claras. En un Liverpool–City eso me importa, porque el contexto puede invitar a buscar “overs” altos de tarjetas, pero con Pawson yo no me vuelvo loco con líneas agresivas.
Si quiero entrar a tarjetas, lo haría de forma más “situacional”: mediocentros y laterales cortando transiciones, o una amarilla por parar una contra en el segundo tiempo cuando el partido se abre. En general, mi lectura es que no es el árbitro ideal para esperar una lluvia de tarjetas solo por el nombre del partido.

