España vs Noruega (Campeonato Europeo de Balonmano): cuotas y apuestas 22.01.2026


España y Noruega se cruzan ya en ronda principal del Europeo, en un duelo que para mí es totalmente “bisagra”: el que lo gane se coloca en una posición privilegiada para pelear las semifinales, y el que lo pierda se obliga a ir a contrapié contra rivales de máximo nivel en las siguientes jornadas. En este tipo de torneos, además, el calendario aprieta y eso mete un factor extra: rotaciones, piernas y manejo de parciales.
A nivel de apuesta, yo lo enfoco por dos vías: ritmo (goles totales) y márgenes. España suele rendir mejor cuando el partido se hace táctico y de ataques largos; Noruega se siente cómoda si el choque se va al intercambio, con transiciones y segundas oleadas. Y con estos dos, el historial reciente invita a pensar en partidos ajustados, donde un handicap corto suele tener más valor que jugarse el ganador a secas.
España
España llega con sensaciones de equipo competitivo, más que de equipo arrollador. En su fase previa sacó partidos importantes y, cuando perdió, tampoco se descompuso: compitió hasta el final y no se salió del guion. Esto en un Europeo vale muchísimo, porque España entiende como pocas selecciones cuándo bajar pulsaciones, cuándo “cocinar” el partido con ataques largos y cómo llevar al rival a jugar incómodo.
Lo que más me gusta de España aquí es su capacidad de gestionar momentos: si encaja un parcial, no se precipita; si manda por poco, sabe proteger la ventaja con posesiones largas y tiros más seleccionados. Si el partido contra Noruega se vuelve físico y de 6 contra 6, España suele sentirse bien: reduce errores no forzados y te obliga a ganar desde la paciencia. El riesgo está claro: si Noruega consigue correr (sobre todo tras pérdidas y malos balances), a España le cuesta más volver a montar el muro defensivo y el encuentro se acelera. Para mí, la clave española es simple: minimizar pérdidas y no regalar goles fáciles. Si lo consigue, España tiene opciones reales de ganar.
Noruega
Noruega llega con registros ofensivos más llamativos y una sensación de amenaza constante cuando el partido se abre. Es una selección que, cuando huele intercambio de golpes, sube la velocidad, carga muy bien la segunda oleada y castiga muchísimo las transiciones mal defendidas. Incluso en partidos donde no gana, suele ser capaz de mantenerse arriba en anotación si consigue imponer ritmo.
Ahora, contra España el choque casi siempre tiende a hacerse más táctico, y ahí Noruega necesita una virtud clave: paciencia. Si fuerza tiros a destiempo o se acelera buscando el parcial rápido, España te enfría el partido con posesiones largas y eso genera frustración. Yo me fijo mucho en el inicio: si Noruega arranca por delante y marca el ritmo, puede romperlo; si España aguanta los primeros 10-15 minutos y lo mantiene en igualdad, a Noruega le suelen aparecer más altibajos emocionales. En ronda principal, además, ya pesa el desgaste y ahí la eficiencia y la gestión del banquillo cuentan tanto como la calidad.

