Este cruce tiene pinta de “partido trampa” aunque en el papel Suiza llegue más arriba: en un Mundial IIHF, cuando entramos en eliminatorias, el nombre pesa menos que el guion. Aquí la pregunta real es si Suecia consigue llevarlo a un partido de paciencia (cierres, pocos errores) o si Suiza impone ese ritmo asfixiante que viene mostrando en el torneo.
Yo lo resumo en tres factores: disciplina (Suecia no puede regalar power plays), control del slot (quién gana la zona caliente frente al portero) y el primer gol. Si Suiza se pone por delante, es muy difícil sacarla del plan. Si Suecia logra aguantar el arranque y jugar con marcador parejo hasta el tercer periodo, el partido se convierte en una guerra de detalles.
Suiza
Suiza llega como uno de los equipos más sólidos del campeonato: 1ª del Grupo A con 21 puntos y un diferencial brutal (39 a favor, 7 en contra). Ese dato, para mí, es el mejor argumento: no sólo ha ganado, lo ha hecho dominando y concediendo poquísimo. No es casualidad que cuando Suiza se pone a jugar en su guion, el rival empieza a tirar desde fuera y a frustrarse.
En el tramo final de la fase de grupos dejó resultados que asustan: goleadas como el 9-0 a Hungría y el 9-0 a Austria, además de victorias contundentes como el 6-1 a Alemania y el 4-1 a Gran Bretaña. Y el cierre con el 4-2 a Finlandia me parece especialmente importante porque ahí no vale el “era un rival flojo”: Finlandia te exige estructura y Suiza respondió con oficio y pegada en momentos clave.
Lo que más me gusta de esta selección es la mezcla de orden y agresividad: salen fuerte al forecheck, pero no se descomponen si el partido se ensucia. En eliminatoria eso vale oro. Su punto “delicado”, si hay que buscarlo, es que cuando el rival logra frenarles el ritmo y obliga a jugar más por fuera, Suiza necesita paciencia para no caer en prisas. Aun así, por consistencia y confianza, yo la veo con ventaja real.
Suecia
Suecia entra a este cruce con una cara distinta: 4ª del Grupo B con 12 puntos (27 a favor, 16 en contra). No es que haya sido mala, pero sí más irregular de lo que uno espera de una potencia. Han alternado partidos muy serios con otros donde, por pequeños detalles, se les fue el resultado.
En sus últimos partidos se ve bien esa montaña rusa: victorias claras como el 6-0 a Eslovenia y el 3-0 a Italia, una buena victoria final 4-2 ante Eslovaquia, pero también tropiezos que levantan cejas: la derrota 4-3 ante Chequia, el 3-2 contra Noruega y aquel 5-3 contra Canadá que, más allá del rival, dejó la sensación de que conceden demasiado cuando el partido entra en intercambio de golpes.
Para mí, Suecia tiene dos caminos para competir aquí. El primero: partido súper disciplinado, pocos penaltis y mucha gestión del puck para no regalar contras. El segundo: que su portero tenga una noche grande y que su power play haga daño cuando aparezcan las oportunidades. El problema es que Suiza llega con una confianza tremenda y con números defensivos de equipo “campeón”. Si Suecia entra en modo precipitado, este cruce se le puede ir de las manos rápido.