Con el Mundial ya en el horizonte, se nos viene un amistoso internacional entre dos equipos mundialistas y eso siempre cambia el enfoque: los técnicos quieren probar piezas, funciones y repartir minutos. Eso sí, cuando son dos equipos del mismo nivel, la intensidad sube casi sin querer. Por eso espero un partido más serio de lo que a veces se ve en amistosos y está para cualquiera de los dos.
Entre varios factores, pongo la mirada en las rotaciones, porque con tal cantidad de cambios disponibles, el equilibrio se rompe y el partido cambia drásticamente. Ahora bien, hay que tener en cuenta que Croacia suele manejar el ritmo con balón y competir muy bien en partidos cerrados, mientras que Bélgica tiene más capacidad de romper líneas y generar ocasiones por puro talento individual.
Croacia
Croacia es un equipo que rara vez se descompone, incluso contra selecciones grandes. En este tipo de partidos, su mejor versión aparece cuando consigue imponer el tempo desde el centro del campo, con posesiones largas y ataques elaborados, sin caer en un ida y vuelta que le obligue a correr hacia atrás. Croacia te va desgastando, te obliga a decidir mal cuándo presionar y cuándo esperar.
Me gusta su capacidad para cerrar partidos, para llevar el encuentro al terreno de los detalles. Su punto fuerte está en ese control emocional y en saber cuándo acelerar y cuándo pausar. También suele ser peligrosa cuando el rival se desordena y aparece el último pase o el remate en segunda jugada.
¿Dónde veo el riesgo? Contra perfiles muy verticales y desequilibrantes por fuera, Croacia puede sufrir si los laterales se proyectan demasiado o si el mediocentro no llega a la cobertura a tiempo. En un amistoso, es probable que veamos muchas rotaciones, incluso más de 10 cambios, y esto puede cambiar el curso del partido.
Bélgica
Bélgica, por perfil, me parece más cómoda cuando el partido tiene vacíos. Tiene futbolistas capaces de hacer daño de muchas maneras: desborde por banda, último pase, llegada desde segunda línea y balón parado bien ejecutado. Si el rival se parte aunque sea un poco, Bélgica tiene recursos para castigarte rápido, y eso en amistosos se nota, porque las vigilancias y la intensidad no siempre son perfectas.
En cuanto a dinámica, lo más interesante es que Bélgica suele generar volumen ofensivo incluso cuando no domina del todo. Puede alternar posesión con ataques directos y seguir siendo peligrosa. Cuando conectan bien por dentro y consiguen atraer para soltar al extremo en ventaja, el rival necesita vivir constantemente apagando incendios en defensa.
La duda habitual es el equilibrio sin balón si hay muchas rotaciones, porque no toda la plantilla tiene la misma calidad táctica, pero aun con ese riesgo, me cuesta no pensar que Bélgica tiene más formas de marcar.
Arbitro: Rade Obrenovič
El colegiado designado es Rade Obrenovič. Por perfil suele ser un árbitro más bien moderado, de los que no convierten un amistoso en una colección de amarillas salvo que el partido se le vaya de las manos. Con este tipo de arbitraje y el contexto del partido, yo sería prudente con overs agresivos de tarjetas.
En general, si el choque va por el carril táctico (mucho control, pocas entradas a destiempo y ritmo medido), es más fácil que se quede en números de tarjetas contenidos.