Llegamos a la última jornada con un contexto muy claro: el Almería se juega asegurar la 3era plaza y llegar al playoff en la mejor posición posible, mientras que el Valladolid viene a cerrar una temporada irregular y muy condicionada por las bajas. En este tipo de partidos, la motivación y el fin valen más que la jerarquía.
El matiz es que el Almería llega con dudas por su fragilidad defensiva: es un equipo que genera mucho, pero también concede. Aun así, en su estadio suele imponer ritmo y volumen de llegadas. Si el encuentro se atasca, el componente emocional y el posible partido trabado también puede empujar el choque hacia un guion de pocas concesiones… y ahí las tarjetas suelen ganar protagonismo.
Almería
El Almería tiene un perfil muy reconocible: equipo ofensivo, valiente, con capacidad para producir ocasiones y meter al rival atrás, pero que sufre cuando el partido se rompe y tiene que defender transiciones. A mí me parece el típico conjunto que, si marca primero, se multiplica; y si se ve por detrás o pasan los minutos sin premio, le entran las prisas y se expone más de la cuenta.
En resultados recientes se ha visto esa montaña rusa: ha sido capaz de ganar con autoridad en casa, pero también de encadenar partidos donde se le hacen largos por errores puntuales atrás. La parte positiva es que en el UD Almería Stadium su rendimiento cambia: suele salir más agresivo, pisa área con más continuidad y somete con más gente por delante del balón.
Individualmente, Arribas es el jugador que explica muchas cosas del Almería este año: llega mucho a zona de remate, aparece entre líneas y tiene golpeo para decidir encuentros cerrados. Mi “pero” está en el centro del campo por la ausencia de André Horta, porque le resta algo de control y pausa en momentos de nervios. Aun así, con lo que hay en juego, espero un Almería muy intenso desde el inicio, intentando llevar el partido a su terreno y no entrar en un intercambio de golpes sin red.
Valladolid
El Valladolid llega con un final de temporada que no invita al optimismo: ha alternado algún resultado positivo con derrotas claras y, sobre todo, con sensaciones de equipo que ha ido perdiendo tensión competitiva. Fuera de casa, además, le ha costado mucho sostener partidos cuando el rival aprieta de verdad: concede ocasiones y sufre especialmente en los tramos donde tiene que defender cerca de su área.
Para mí, el factor clave aquí es la situación de la plantilla. Con tantas bajas y una convocatoria muy “remendada” (incluso con varios jugadores del Promesas), es difícil mantener automatismos: las coberturas llegan tarde, las vigilancias se pierden y, si el partido se vuelve intenso, se cometen faltas “de emergencia”. Eso, en un estadio exigente y ante un rival que se juega tanto, suele penalizar.
¿Puede competir el Valladolid? Sí, sobre todo si el partido se vuelve espeso y el Almería se va frustrando. Pero si el Almería encuentra continuidad de centros laterales, segundas jugadas y remates desde segunda línea, el Valladolid lo va a pasar mal. Mi lectura es que su mejor opción pasa por aguantar el primer arreón, bajar el ritmo, y buscar alguna transición o balón parado. El problema: con tantas ausencias, sostener 90 minutos ese plan es complicado.
Arbitro: Manuel Ángel Pérez Hernández
A mí este árbitro me interesa mucho para mercados de disciplina porque suele manejar partidos con un listón bajo cuando sube la tensión: promedia muchas amarillas y no le tiembla la mano con las rojas. En un contexto de última jornada, con un Almería obligado a ganar y un Valladolid probablemente obligado a sufrir muchos minutos sin balón, el escenario de faltas tácticas y protestas está servido.
Además, ya ha pitado a ambos esta temporada y dejó partidos con bastante “historia” (incluida una expulsión al Valladolid). Con estos ingredientes, yo tendría muy en cuenta cualquier mercado relacionado con tarjetas, especialmente si el encuentro se iguala o si el Almería se desespera por no abrir la lata pronto.